POEMA-CUENTO
Durante
la noche tranquila,
cuando
dormimos y soñamos,
viaja
una pequeña niña
por un
país encantado...
El
arco iris se enciende,
marcando
el camino hacia un prado
donde
se esconde un castillo
por un
dragón custodiado.
Dana,
curiosa e inquieta
se
acerca al dragón y le habla,
espera
ansiosa su respuesta,
y éste
ruge entre palabras.
“Soy
el guardián de la magia,
soy
quien vigila la puerta,
pasa y
traspasa con pasos
esta
entrada que está abierta.”
Y ella
se asombra y sonríe,
hadas
y brujas y magos
bailan
y danzan y ríen,
juegan
con capas y lazos,
se
disfrazan y son felices
compartiendo
magia y trazos
en
dibujos de tiza y tintes
que
decoran los espacios
por
donde viven y existen.
Habitaciones
y estancias
son
lugares increíbles,
en la
primera hay globos
en la
segunda delfines,
en la
tercera hay fragancias
de mil
olores imposibles.
Entra
Dana en la cuarta,
burbujas
de colores miles
hacen
sonidos y cantan
mientras
se hacen invisibles.
Y en
la quinta el suelo salta
y
saltan los pies que lo pisen
todos
los niños se alzan,
arriba
y abajo ¡qué despiste!.
Y no
hay quinta sin sexta,
y allí
las muñecas y peluches
celebran
una gran fiesta
donde
sólo comen chuches.
En la
habitación número siete
todos
están de karaoke
y
llevan trajes de brillantes
porque
eso les da un buen toque.
¿Y
sabéis que hay en la ocho?
Caramelo
en todas partes,
las
paredes son de bizcocho
y los
muebles de chocolate.
Dana
juega en la novena,
prueba
con juegos nuevos
habla
con duendes y ninfas
con
unicornios y elfos.
Y ya
cansada del viaje
desea
volver a casa
le
pide entonces a un ángel
que la
lleve hasta su cama.
Y el
ángel agita sus alas
con la
dulce Dana dormida
bajando
entre las montañas
porque
la quiere y la cuida.
“Ya
estás en casa, mi niña,
duerme
y regresa mañana,
te
esperaremos en nuestra villa
desde
la noche hasta el alba.”
Que
sueñes cosas muy lindas
que
vivas feliz sin más,
que
despiertes llena de magia
y que
el amor sea tu paz.
Arael Elämä
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